martes, 22 de noviembre de 2011

¿EXISTEN LOS CICLOS ECONÓMICOS? [SEGUNDA PARTE]


Julián de Unamuno Hierro
José Luis Cuenca Tadeo
Economía
ED Rivas Business School

El próximo devenir
 Estamos en una gran depresión, o porque no llamarla gran depresión, los síntomas de nuestra economía son inequívocos. La tasa de paro se mantiene muy alta actualmente en cotas del 21,4% o superior, según cual sea el indicador que se observa. El crecimiento económico es raquítico, en el momento actual su evolución es plana (estancamiento), y las previsiones para el año 2012 son negativas. Se han producido ajustes traumáticos en sectores significativos de la economía, como la construcción, y durante años se tardará en digerir la burbuja inmobiliaria que se ha creado. Sectores adyacentes como la fabricación de carpintería auxiliar, electricidad, renovación de mobiliario…, se resienten significativamente con tasas de crecimiento en muchas ocasiones negativas. En resumen, el panorama es preocupante y las expectativas de futuro aún peores.
De todos los aspectos expuestos, quizás el más alarmante de todos ellos sea la persistente y alta tasa de desempleo. No obstante habría que diferenciar entre el paro estructural crónico que arrastra la economía española (entorno a dos millones de trabajadores), que incluso en las épocas de mayor crecimiento se ha mantenido desempleada, del crecimiento en desempleo como consecuencia del “efecto llamada” que se produjo en los países vecinos del Magreb y en los pueblos de Iberoamérica y de la crisis económica iniciada en el 2008.
Dentro de este segundo grupo las cosas no van tampoco demasiado bien. La mayor parte de los desempleados generados en los tres últimos años, son personas con cualificaciones profesionales bajas y de formación deficiente. Cubrir esta tarea tampoco será fácil, ya que supone admitir riesgos definiendo cuáles serán los sectores prioritarios de la economía que experimentarán crecimientos futuros.
Estos sectores requieren personas con formación profesional alta asociada a las tecnologías de la información, donde no existe desempleo, y otros sectores asociados con las tecnologías médicas o biomédicas, la formación lingüística (columna vertebral de las carencias históricas de España), ingenierías y carreras científicas relacionadas con altas tecnologías, la nanotecnología aplicada  a múltiples áreas de la economía, etc.
Desgraciadamente esos profesionales no se improvisan, y poder formar a personas con dichas capacidades tendrán importantes repercusiones sobre nuestras políticas de inmigración y educativas. Recuperar el tiempo perdido en los años de bonanza implica un alto coste de oportunidad en la actualidad. Pero la renuncia a la que nos vemos obligados a tener que hacer hoy tendrá su recompensa en las generaciones futuras.
La situación es tan delicada que requerirá grandes esfuerzos y sacrificios durante años, amén de ciertas reformas educativas y sociales, que pongan en valor creencias perdidas, porque esa sensación de los últimos años en que parecía que todos éramos ricos se ha terminado. Al igual que la creencia de que los empresarios eran aquellas personas que se hacían millonarios rápidamente, con poco esfuerzo y menos escrúpulos. Esta “cultura del pelotazo” no tendrá cabida en los próximos años.
Pero la actual crisis también pone de manifiesto que las afirmaciones de las corrientes económicas que planteaban que las crisis económicas habían “pasado a mejor vida” están alejadas de la realidad más que nunca. Robert Lucas, premio Nobel de Economía de 1995 y uno de los padres de la Nueva Macroeconomía Clásica, reconoció que se equivocó al asegurar en 2003 que el problema de las depresiones económicas estaba resuelto.
Si llevamos desde 1854, según el NBER, con periodos de expansiones y contracciones de la economía, parece prudente pensar que esto se seguirá manteniendo en el futuro, porque seguramente las fluctuaciones económicas son consustanciales a las denominadas economías de mercado o economías capitalistas. Carlos Marx, en su tiempo ya hablaba de la ley tendencial decreciente de la tasa de ganancia, como algo inherente al modo de producir capitalista, y de la concentración y centralización de capital, como una forma de su renovación a modo de ave fénix surgiendo de sus propias cenizas.
Los estudios de los ciclos económicos en la Dinámica Economía, suelen afirmar que a los ciclos largos de crecimiento suelen seguir ciclos largos de atonía económica, de manera que si se verifica, cabe esperar que la recuperación será lenta y, por consiguiente, las tasas de desempleo se mantendrán forzosamente altas en el próximo futuro. Claro está que así será, para quienes se encuentren en el barrio equivocado, o con la formación inadecuada para las necesidades productivas de las empresas más dinámicas y atrevidas.
Para superar esta situación en la que nos encontramos inmersos, sería necesario y conveniente que en la clase política actual se sustituyera la ignorancia instalada en el poder al servicio de intereses particulares y partidistas por el conocimiento científico de la realidad que nos rodea, y que la praxis de la política económica se dirija al servicio de lo público y al bien común, donde  el interés privado no prevalezca sobre el interés social.  

lunes, 21 de noviembre de 2011

YO TAMBIÉN ESTOY INDIGNADO, POR EL ÉXITO DE LA DEMAGOGIA


Adolfo Guerra Gómez
 Habilidades directivas
ED Rivas Business School

Según la RAE, demagogia es la degeneración de la democracia consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Cuando eres joven, eres un ignorante, porque solo puedes saber de teorías. Y la teoría, si no casa con la práctica, es fallida. Sin experiencia, no se puede ser un experto. Solo tienes las buenas intenciones, la ilusión y la inocencia. Eres carne de cañón para los demagogos.
Y hoy nos encontramos con montones de espontáneos desencantados y preocupados por su futuro (sobre todo jóvenes) manifestándose contra los políticos. Contra todos los políticos. Y políticos apropiándose de la causa.
En realidad ¿qué piden? ¿Saben de verdad lo que piden y cómo conseguirlo? Ortega y Gasset decía: “El pensamiento es un ejercicio tan increíblemente difícil que la mayor parte de la gente prefiere juzgar.”
Pero ¿cuál es el problema? Es algo muy concreto: el paro, que afecta a más del 40% de los jóvenes. Eso es un gran problema.
Entonces ¿la culpa del paro es de todos los políticos? Veamos la historia reciente, los hechos:
1.      En los últimos 28 años, el gobierno de España ha estado en manos de PSOE (13 + 7=20) y PP (8).
2.      Durante el gobierno del PSOE de Felipe González, el paro siempre se mantuvo alrededor del 20%. Y la administración del estado siempre fue deficitaria, manteniendo la inflación y los tipos de interés altísimos (del 14% al 18%). No obstante el país siguió creciendo, gracias a la inmensa inyección de dinero de los fondos de cohesión europeos, cuyo logro fue mérito personal de Felipe.
3.      Cuando el PP llegó al poder, bajó los impuestos, bajando las retenciones del IRPF. El consumo se incrementó y España entró en un ciclo de crecimiento y creación de empleo que duró 10 años, reduciendo el paro a la mitad (10%). La gestión pública dejó de ser deficitaria, obteniendo el estado superávits del 1%.
4.      Cuando el PSOE de Zapatero volvió al poder (2004) en principio no cambió nada. Pero dejó de bajar los impuestos y, así, en 2007, el estado obtuvo un superávit del 2%, retirando del mercado una excesiva cantidad de liquidez que provocó el cambio de ciclo. En las elecciones de 2008 ya llevábamos tres meses generando paro y Zapatero propuso devolver el dinero que habían retirado (los famosos 400€) en lugar de bajar los impuestos. Pero ya era tarde. Cuando a un caballo que va a la carrera le quitas el oxígeno, no se para, se cae. Y en 2 años volvimos al 20% de paro y los déficits del estado.
En el 2008 se produjo el colapso de Lehman Brothers, la intervención de Merrill Lynch, etc., estallando la crisis financiera mundial, agravando la crisis española.
Lo indignante es la utilización de este hecho por parte de los socialistas para traspasar la culpa de la crisis española a otros, a los enemigos imaginarios que siempre han visto: al capital. Esa figura de los malvados poderosos que se aprovechan de los pobres y de los que ellos nos defienden. En las críticas de los ignorantes siempre se incluye la crítica a la banca, a la gran empresa, imaginando poderes oscuros.
Cuando has trabajado en multinacionales y a base de estudios, esfuerzo y acierto llegas a puestos de dirección, ves la realidad. Ves que el 90% del capital está en manos de pequeños ahorradores y que la gestión la llevan profesionales que se han ganado a pulso sus difíciles puestos. Ves que llevan la responsabilidad de miles de puestos de trabajo que la empresa crea e intenta mantener.
Y eso para que lleguen los puñeteros inútiles que no saben hacer la o con un canuto a decir que lo que mueve tus decisiones va contra el pueblo, que te aprovechas de otros, que eres una mala persona.
Y todo eso viene del miope punto de vista del marxismo, que habla de la explotación del hombre por el hombre en las empresas, olvidando por completo el valor de la iniciativa, la visión, la ilusión, la apuesta, la valentía de afrontar el riesgo, la ambición de construir algo importante, que tienen los emprendedores, y que mueve el mundo occidental. Son los que crean riqueza en un mundo libre, no dirigido por “iluminados bien intencionados”. Cuando trabajas muchos años en empresas grandes, te das cuenta de que hay gente que merece muchísimo más que otros. Te das cuenta de que la igualdad no es justa.
Es curioso que el fascismo sea considerado una aberración y, sin embargo, la máxima expresión del marxismo, el comunismo, ya no está mal visto. ¿Acaso la historia no ha demostrado que el comunismo también lleva a los mismos resultados? ¿Cómo es posible que siga habiendo un partido comunista con representación parlamentaria? ¿Es que ser de izquierdas, aunque seas extremista, es mejor que ser de derechas? ¿Acaso no han demostrado los chinos la diferencia que hay entre cuando eran una dictadura de izquierdas y cuando, en la práctica, han pasado a ser una dictadura de derechas, permitiendo y fomentando la iniciativa privada?
¿Cómo consigue la gente de izquierdas distorsionar la visión de la realidad para que parezca que ellos son buenas personas y los demás son peores?
Porque recurren a la demagogia.
Cuando les oyes hablar se les llena la boca de grandes palabras: igualdad, solidaridad, justicia social (lo de social han de añadirlo para justificar su especial visión de la justicia), libertad (entonces ¿por qué es malo el liberalismo?).
Se autodenominan “progresistas”. Pero los hechos demuestran que los únicos que progresan cuando ellos gobiernan son ellos mismos ¡y cómo!
Controlan la mayor parte de las cadenas de televisión, utilizándolas como sistema de lavado de cerebro permanente. Hasta los cómicos de izquierdas les hacen campaña constantemente.
Machacan a la competencia. En el PP están los liberales y los conservadores. Pero para ellos, todos son la derechona. Aprovechan la imagen poco racional de los conservadores (religiosidad, tradicionalismo, nacionalismo) para denigrarlos.
Hablan de solidaridad pero pactan con independentistas. Se dicen solidarios pero tienen en el gobierno a ineptos que no han estudiado nada y logrado nada a nivel profesional cobrando unos sueldazos. ¿Es solidaridad quitarle el dinero a quien se lo ha ganado para dárselo a quien no se lo ha ganado? ¿La solidaridad real no debería ser voluntaria?
Los demagogos logran dar una imagen radicalmente diferente de su propia realidad. Zapatero está tan quemado porque ya se le ha visto. Decía un día una cosa y al mes siguiente lo contrario, y los resultados le aplastan. Rubalcaba conserva una excelente imagen; se nos olvida que él puso en marcha el sistema de educación que ha llevado a los estudiantes españoles a uno de los peores resultados de Europa. Y su gente les adora. Les considera héroes.
¿Y qué hacen los del PP? Siguen manteniendo al frente a un individuo puesto a dedo cuando tenían las elecciones aparentemente ganadas. Y que no es popular. Siempre está por debajo de los líderes socialistas en las encuestas. Y se rodea de gente con imagen de “pijos”. Tienen para elegir todo lo que quieran. La gente más preparada y más experta en gestión real está en sus filas (en las socialistas solo cuentan con catedráticos y sindicalistas; casi ningún buen gestor). Y no hacen nada. Siguen haciendo sus listas a dedo.
Los jóvenes manifestantes de las plazas no culpan a los socialistas; culpan a todos los políticos. ¿Qué quieren, una revolución? Usan los mismos mensajes que en el inicio de la revolución soviética y del nazismo. Es el triunfo de la demagogia. Es el triunfo de la ignorancia. Ya lo decía Julio César, uno de los mejores estrategas políticos y militares de la historia: “Un necio con buenas intenciones puede llegar a ser muy peligroso”.
Circula ahora por internet un vídeo hecho por un estudiante de arquitectura que cuenta, de forma ingeniosa, el origen y desarrollo de la crisis del ladrillo en España. Los de la sexta le han dado publicidad, porque echa la culpa del origen de la crisis a Aznar, a su ley del suelo. Este vídeo dice que el crecimiento español se basó en el ladrillo, desbocado por esta ley. Ni menciona las bajadas de impuestos. Ni menciona que (como saben los economistas, que no los arquitectos) si hay algo que dispara la oferta pero no la demanda, lo único que ocurre es que bajan los precios. Aquí no hubo bajada de precios. Porque sí hubo incremento de la demanda. ¿Qué la produjo? El crecimiento español lo produjo el incremento del consumo (consecuencia de la bajada de impuestos) y afectó a todos los sectores. Esto produjo un efecto llamada a los inmigrantes. 5.000.000 de nuevos ciudadanos sí que suponen un incremento impresionante en la demanda de vivienda. Si a esto sumamos el descenso de los tipos de interés logrado por la eficacia gestora del gobierno del malo-malísimo Aznar y estabilizado con el ingreso en el euro, lo cual permitía adquirir viviendas más caras, llegamos al boom del adosado. Pero no fue solo eso. También vino el boom de los centros comerciales, la privatización de las empresas nacionales consiguiendo por fin tener multinacionales españolas importantes, el desarrollo del turismo rural, etc.
En lugar de hablar de sentido común, usémoslo. Hay unas realidades incuestionables en la política:
1.      Las políticas acertadas tienen un resultado positivo.
2.      Las políticas equivocadas lo tienen negativo.
3.      El equivocado nunca lo reconocerá, sino que echará las culpas a otros o a las circunstancias.
Saquemos las conclusiones lógicas de nuestra realidad: unos han tenido ciertos resultados durante 20 años. Otros durante 8. Y no son los mismos. Entonces ¿a quién hay que echar a la calle?
Hay un viejo refrán que dice: “Si cuando eres joven no eres de izquierdas, es que no tienes corazón; y si cuando eres mayor no eres de derechas, es que no tienes cabeza”.

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿EXISTEN LOS CICLOS ECONÓMICOS?


¿Existen los ciclos económicos? [primera parte]

Julián de Unamuno Hierro
José Luis Cuenca Tadeo
Economía
ED Rivas Business School

Las fluctuaciones a corto plazo son oscilaciones periódicas de la actividad económica en torno a su tendencia. A estas variaciones observadas en las series temporales económicas a corto plazo se las conoce  comúnmente como ciclos comerciales (trade cycles) en Gran Bretaña, como ciclos de los negocios (business cycles) en EEUU, y como ciclos económicos en general Tienen un comportamiento irregular, recurrente y un carácter autoreforzante que les dota de una cierta forma.
La morfología del ciclo económico consta de cuatro fases que se repiten en su comportamiento a lo largo del tiempo: expansión, auge, contracción y recuperación. Se suelen utilizar otros términos para describir estas etapas. Para auge y recuperación se suelen utilizar cumbres y valles o punto de inflexión superior e inferior. Para la expansión se suele hablar de fase ascendente (upswing) y, para la contracción fase descendente (downswing). En los textos científicos quizás es mejor evitar vocablos como boom, derrumbre (slump) e incluso recesión o crisis debido a la confusión lógica entre elevado y creciente o su duración.


En la figura se representan dos ciclos sucesivos (RAR' y R'A'R") diferentes pero con la misma terminología. El primer ciclo muestra una trayectoria creciente, mientras que en el segundo es decreciente. Si nos fijamos únicamente en el primer ciclo (RAR’), la terminología y su representación en la figura es la siguiente: a la recuperación, o punto mínimo, o valle se la representa por la letra R; la fase de expansión (RA) va desde R hasta A; el auge, o punto máximo, o cumbre (A); la fase de contracción (AR')  va desde el punto A hasta R’; la longitud del ciclo o duración temporal es la distancia horizontal RF; la amplitud del ciclo es la distancia vertical AH; y las trayectorias son RR' (creciente)y R'R" (decreciente).
La mayor oscilación de la actividad económica tuvo lugar entre 1929 y 1945. Primero se contrajo la economía en la Gran Depresión y posteriormente se expansionó hasta un auge de producción entre guerras. Anteriores auges estuvieron asociados a sucesos tales como la “fiebre del oro” de California o la construcción de los ferrocarriles. Mientras que las anteriores tuvieron lugar durante las posguerras, acompañadas de sus correspondientes inflaciones, o como resultado de perturbaciones financieras, como el pánico de 1907.
Justificar y construir un ciclo económico no es una tarea fácil. Caracterizar y delimitar la duración de sus fases, a veces, es variada, confusa y contradictoria. Se suele ver claro en el caso de la contracción, periodo en el cual toda la actividad económica desciende, porque su impacto social, que es más acusado en las clases bajas y medias, se materializa en una aceleración del desempleo. Esto plantea un problema que es definir lo lejos que debe de ir el descenso de la actividad económica, para que se declare una recesión. Su caracterización tiene implicaciones políticas y económicas ya que ningún gobierno desea ser acusado de crear una recesión. Aunque el ciclo político ya fue estudiado en 1944 por el economista keynesiano polaco Michael Kalecki que preveía que cuando el gobierno ha aprendido a actuar sobre la economía, puede generar un ciclo relacionado con los periodos electorales.
En EE.UU existe una organización de investigación, fundada en 1920, privada, sin ánimo de lucro y sin adscripción política dedicada a promover un mayor conocimiento de cómo funciona la economía llamada Oficina Nacional de Investigación Económica (National Bureau of Economic Research, NBER). La oficina principal está en Cambridge, Massachusetts, con oficinas adicionales en Palo Alto, California y Nueva York.  http://www.nber.org/
El NBER es el guardián de las llaves, y quién declara qué es, y qué no, una recesión. No considera recesión a cada ligero descenso de la economía. Este debe ser significativo para ser calificado como tal.
La contrastación de dicha calificación es principalmente histórica, y consiste en comparar si el descenso actual es lo suficientemente largo y severo, como los descensos pasados, para ser calificados como “recesión”.
Pero necesitamos una definición simple y clara, pues no podemos aguardar siempre a pasar revisión a la historia para utilizar un término tan habitual últimamente como el de recesión. Geoffrey H. Moore, estudió los ciclos económicos durante muchos años en el NBER y definió la recesión como “un descenso en la producción, en la renta, en el empleo y en el comercio, que dura habitualmente de seis meses a un año y que viene marcado por contracciones generales en muchos sectores de la economía”.
Antes de 1980 y actualmente se utiliza una definición más sencilla de recesión, que consiste en aceptar que una economía camina hacia una recesión si durante dos trimestres seguidos su tasa de crecimiento del PIB desestacionalizado es negativa. Es decir, cuando en unidades monetarias constantes los datos de las principales magnitudes declinan.
La contracción termina en un punto de recuperación o punto de inflexión, es decir, un punto de giro en el que la actividad económica está en su punto más bajo. Este viene seguido de una fase de expansión, en la cual la producción, los beneficios, el empleo, los salarios, los precios y los tipos de interés, generalmente aumentan con distintos ritmos de crecimiento.
Históricamente, el auge da paso a una nueva contracción, este punto de giro superior se asocia a menudo con un pánico financiero, como así ocurrió con el pánico de 1907 o con el “martes negro” el 19 de octubre de 1929, cuando quebró el mercado de valores. Puntos máximos recientes han sido el ocurrido a finales de 1973 y que coincidió con la guerra en el Oriente Medio, el embargo petrolífero y un alza espectacular de los precios del petróleo.
No sólo es difícil determinar cuándo una contracción llega a ser lo suficientemente fuerte como para clasificarla de recesión. También es complicado decidir cuándo una recesión importante debe denominarse depresión. No existe una definición comúnmente aceptada de depresión. Harry Truman la definió como “lo que le ocurre a uno, cuando se queda en el paro”, diferenciándolo de la recesión que es “cuando se queda en el paro tu vecino”.
La depresión de los años treinta fue profunda y duradera, el paro fue severo y persistente y ello ocurrió antes de que se hablase de una depresión. La definición de depresión, debería exigir que el desempleo estuviese en niveles de dos dígitos (igual o superior al 10%) durante dos años completos.
No obstante, sea cual sea la definición de depresión, no hay duda de que este término se debería emplear para describir la década de los años treinta y seguramente la que actualmente acontece, al menos en España.
Continuará

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL EFECTO BOLA DE NIEVE

Leyre Fernández Lara
Economía
ED Rivas Business School

No crean que los economistas entendemos todo lo que sucede en el ámbito económico. Es más, en mi caso concreto, entiendo más bien poco, por no decir casi nada. Y lo curioso y extraño es que cuanto más aprendo, menos entiendo. Y cuanto menos entiendo, más quiero aprender. Y entonces leo y estudio más. Y vuelve a suceder lo mismo: leo, estudio, aprendo y en vez de entender más, me surgen más y más preguntas y, a su vez, más y más dudas y así, hasta el infinito y más allá.
Por ejemplo, últimamente me he marcado el objetivo de comprender lo que está sucediendo con los bancos, la crisis de deuda soberana y toda esta historia que forma parte de los titulares de los medios de comunicación día tras otro.
Así que he comenzado a hacerme preguntas y, a su vez, he tratado de responderme a mí misma. Si me lo permiten, voy a transcribir este diálogo interior para mostrarles por qué cada vez entiendo menos. A ver si a ustedes les sucede lo mismo.

-       ¿qué es la recapitalización de los bancos?
-       Significa que los bancos necesitan tener más dinero en sus manos para que puedan hacer frente a sus pagos en el futuro. Es como si yo tuviera unos ahorros para poder afrontar el futuro con cierta seguridad.
-       ¿por qué tienen que recapitalizarse?
-       Resulta que los bancos tienen activos que han perdido valor: por un lado, deuda pública de distintos países que debido a la situación económica de los mismos, cada día vale menos y, por el otro, algo que sucede básicamente en los bancos españoles, tienen mucho suelo e inmuebles y créditos a promotores y constructores, que han perdido valor.
-       Pero ¿cómo se recapitalizan?
-       Intentan captar fondos del mercado, es decir, que los particulares depositen el dinero en el banco: para ello ofrecen depósitos, emiten pagarés, etc. Pero como esto no es suficiente, se les dan ayudas públicas, en el caso español a través del FROB.
-       ¿qué es el FROB?
-       Son las siglas de FONDO PARA LA REESTRUCTURACIÓN ORDENADA BANCARIA y es un fondo creado con el objetivo de recapitalizar las entidades financieras y gestionar los procesos de restructuración de dichas entidades.
-       Y ¿de dónde sale el dinero del FROB?
-       De la Emisión de Deuda.
-       Y ¿quién compra esa deuda?
-       Principalmente los bancos europeos y, si éstos no compran suficiente deuda, también la compra el Banco Central Europeo.
-       A ver si lo he comprendido. Quieres decir que los bancos tienen problemas y que los gobiernos les ayudan económicamente a través de Fondos Públicos, pero que como éstos no tienen dinero emiten deuda que compran los bancos a los que luego les va a prestar el dinero, ¿es así?
-       Eso es.
-       Pero es como si yo emito bonos que me compras tú y con el dinero que he obtenido te hago un préstamo.
-       Efectivamente.
-       Y ¿qué es el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera?
-       Un fondo que ha creado la Unión Europea para ayudar a los países con problemas de deuda y a los bancos que lo necesiten.
-       Y ¿de dónde obtiene el dinero?
-       De las aportaciones de los países miembros y de la emisión de deuda.
-       ¿más deuda?
-       Sí.
-       ¿y quién va a comprar esta nueva deuda?
-       Los bancos europeos básicamente.
-       ¿otra vez?
-       Sí.
-       Pues no lo entiendo.
-       Pues yo tampoco.
 
Es cierto que he simplificado mucho la realidad, que he obviado términos económicos; en esta breve reflexión no he incluido palabras como apalancamiento,  default,  CDS, etc. Evidentemente, hay muchos matices que realizar a este razonamiento. Pero el hecho de no introducir cierta terminología económico- financiera no aporta nada nuevo al análisis de lo absurdo de la situación en la que nos encontramos, es más, creo que incluir ciertas palabras no hacen sino enmascarar la realidad; como nos repetía incesantemente un profesor de economía en la Universidad, “ que los árboles no os impidan ver el bosque”.
La cuestión clave es que no se están resolviendo las verdaderas cuestiones de fondo, sino que se están creando más. Hay un problema de excesiva deuda pública que se está queriendo solucionar con la emisión de más deuda pública. Y se está creando un efecto bola de nieve. La deuda pública crece y crece y nadie para este sinsentido.
Porque… ¿nos hemos parado a pensar que todo esto habrá que pagarlo en algún momento?

lunes, 14 de noviembre de 2011

LA ACTITUD ANTE LA VIDA



Adolfo Guerra Gómez
Habilidades Directivas
ED Rivas Business School

Web: www.edrivas.com

 e-mail: informacion@edrivas.com




Nuestra personalidad, nuestros instintos y experiencias, hacen que veamos y afrontemos las situaciones de la vida de formas muy diferentes.
Las actitudes que generan estos puntos de vista son las que dirigen nuestros comportamientos. Estos comportamientos tienen un efecto en los demás y condicionan el desarrollo de nuestras vidas.

SER PROACTIVO O REACTIVO

A todos nos gustaría ser felices. Hacer algo que nos guste. Disfrutar de las cosas buenas que la vida y el mundo nos ofrecen.
Para lograrlo podemos ser proactivos o reactivos.
Según lo ambicioso y valiente que seas, puede que tus expectativas te pidan moverte, buscar la forma de avanzar. Te imaginarás unas metas y pensarás qué has de hacer para conseguirlo. Te lanzarás con fuerza y constancia hacia ellas.
Tal vez llegues y tal vez no, pero sin duda vivirás experiencias y aprenderás. Tendrás una vida interesante. Pero también no exenta de luchas y riesgos.
Podrás incluso llegar a ser el jefe de tu caverna. Como tal, los demás te verán muy bien. No pasarás desapercibido. Habrá gente que te admire, gente que te quiera, gente que te envidie, gente que te tema y gente que te odie. Alguien intentará quitarte lo que te has ganado. Alguien que piense que no es justo que tú tengas tanto y él tan poco.
En ocasiones te sentirás frustrado, acosado, derrotado, agobiado. Tal vez te pases en tu agresividad, haciendo cosas de las que luego te arrepentirás. Tal vez, el excesivo orgullo te lleve al endiosamiento. Si tienes suerte, la vida te dará una lección de humildad que te ayudará a madurar.
Con los éxitos, te sentirás orgulloso de tus logros personales, de lo que has supuesto para los demás, ayudándoles, guiándoles y ganándote su respeto y afecto. Y podrás entregar a los tuyos un legado.
Si eres más temeroso o más cómodo, tratarás de adaptarte a las circunstancias. Tu objetivo será la supervivencia y dentro de lo posible, conseguir la calidad de vida que esté al alcance.
A veces te sentirás acomplejado, insignificante. Los demás no te verán como alguien importante, pero tendrás ocasiones de ganarte respeto y afecto. Si eres útil y te ofreces, causarás ese efecto en los demás.
O tal vez sientas envidia del vecino que ha logrado más cosas. Puede que te llegue a parecer injusto. Quizás sientas la tentación de quitarle algo e igualar la situación.

SER ÚTIL
Sigamos un camino u otro, seamos proactivos o reactivos, seamos conscientes de nuestras actitudes y elecciones. Y seamos justos con los demás. Y más generosos. Son actitudes que tienen respuesta, tanto a nivel de satisfacción personal como de reconocimiento por parte de los demás.
Nos ganaremos nuestro derecho a existir contribuyendo con algo de esfuerzo a la prosperidad de la comunidad. Seamos útiles. Ofrezcámonos y recibiremos nuestra recompensa.
Desechemos de nuestro pensamiento lo que lo envenena, lo que trae el peor cavernícola: el miedo paralizante, la envidia malsana, la agresividad violenta. Evitemos la incapacidad para actuar por cuenta propia y el embotamiento moral.
Mark Twain dijo: “No andes por ahí diciendo que el mundo te debe el sustento. No te debe nada. Ya estaba aquí antes que tú.”
Solo una actitud conduce al éxito vital: hazte útil.
Apliquemos esto en nuestra comunidad y en nuestra empresa. Las actitudes pasivas de “hago estrictamente lo que marcan mis funciones”, “eso no es cosa mía”, “que se ofrezca otro”, “no me corresponde a mi tomar iniciativas”, “que lo haga el jefe que para eso le pagan más que a mí”, tienen un efecto demoledor en nuestra imagen y en nuestro entorno. Incluso cuando el jefe fomenta esas actitudes con sus errores al no saber tratar a su equipo. Pese a las frustraciones, los problemas y dificultades, debemos ganarnos el respeto de los demás y el propio.
Debemos ser conscientes de que corremos el riesgo de evolucionar negativamente, de convertirnos en negativos, de renunciar a ser felices y ser incapaces de serlo. Podemos convertirnos en adalides de la autocompasión, o de la queja y el reproche. O caer en el vacío. Lo que es peor, podemos ser un obstáculo para la felicidad de los que nos rodean. Podemos acabar solos o ser una mala compañía.
Usemos la cabeza y la voluntad para que el cavernícola pueda estar tranquilo y feliz. Si damos lo mejor de nosotros mismos, si nos preocupamos por ser útiles a los demás, empezando por los que tenemos alrededor, probablemente lo conseguiremos.
Así pues, despertémonos cada mañana preguntándonos:

¿A QUIÉN VOY A SERLE ESPECIALMENTE ÚTIL HOY?

LA ECONOMÍA Y EL EFECTO PIGMALIÓN.


José Luis Cuenca Tadeo

ED Rivas Business School

Web: www.edrivas.com

 e-mail: informacion@edrivas.com

 

El efecto Pigmalión

 

El efecto Pigmalión, tiene su origen en un mito griego, en el que un escultor Pigmalión se enamoró de Galatea, una de sus creaciones. Su pasión por la escultura fue tan grande que la trataba como si fuera una mujer real.
Este suceso fue nombrado efecto Pigmalión ya que el escultor superó lo que esperaba de sí mismo, al crear la escultura que resultó tan perfecta que llegó a enamorarse de ella.
El efecto Pigmalión es un fenómeno que tanto en el ámbito personal como social, pueden ser productivo o contraproducente.
El efecto Pigmalión se puede identificar de algunas maneras, por ejemplo cuando una persona consigue lo que se proponía a causa de la creencia de que podía conseguirlo; o mediante las expectativas y previsiones que los profesores pueden tener sobre la forma en que se conducirían sus alumnos, o mediante las profecías auto cumplidas que incitan a las personas a actuar de forma que la expectativas se vuelven ciertas.
Se distinguen dos tipos de efecto Pigmalión, el positivo que se produce cuando aumenta  la autoestima del sujeto, y el negativo que es el que produce una disminución de la autoestima y por tanto el efecto puede mermar o incluso desaparecer.
McClellan escribió en su libro titulado “Estudio de la motivación humana” que Rosenthal demostró, que las expectativas o sesgos de un investigador influían en el comportamiento de los sujetos estudiados, independientemente del contexto o ámbito en que la investigación se llevara a cabo.
El sociólogo norteamericano, William Isaac Thomas fue el autor de un principio que afirma que “Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”. Es decir que si proyectamos algo como cierto, sucederá.

Las expectativas en economía.

Las expectativas de los individuos tienen un papel fundamental en economía. Lo que la gente supone que  ocurrirá en el futuro con la inflación o el nivel de actividad influye, lógicamente, en su comportamiento actual y en las decisiones a adoptar. Las encuestas que se realizan a los empresarios y directivos de empresas, sobre su percepción sobre la evolución: de la economía, de los precios, de los stocks, del empleo o de cualquier otra magnitud, anticipan desarrollos o contracciones futuras de la actividad económica.  Hay quien considera, que las expectativas y las profecías, determinan el futuro porque tienden a cumplirse.
Parece claro que las expectativas son una variable relevante y los gobiernos las analizan e intentan influir sobre ellas, para generar un ambiente positivo, o lo menos negativo posible, para el desenvolvimiento de la acción económica.
De igual manera a como los gobiernos intentan influir en las expectativas, los partidos de la oposición pueden influir sobre dichas expectativas. Así el envío constante de mensajes políticos que cuestionan los avances en el quehacer colectivo condiciona de manera significativa los comportamientos de los individuos y por ende el de los grupos de los que son participes.
Esto pone de manifiesto que la política de comunicación de los interlocutores políticos de la sociedad, en la medida en que sus mensajes como gobierno u oposición política, pueden ser interiorizados por los miembros de la sociedad. Con ello el valor de las magnitudes agrupadas pueden tener fluctuaciones que si se mantienen condicionan el desarrollo global de la actividad económica.
Keynes habló de los «animal spirits», es decir del estado de ánimo de los agentes económicos como factor fundamental para determinar los períodos de auge y recesión, aunque no aclaró cómo se determinan, ni cómo ejercen su influencia.
El primer economista que de forma explícita analizó el modo en que los agentes conforman sus expectativas y su influencia en la política económica fue Milton Friedman, quien señaló que los individuos forman sus expectativas de manera adaptativa. Es decir, la percepción sobre lo que va a ocurrir en el futuro depende de lo que haya ocurrido en el pasado. De este modo, a medida que se conocen información de una variable las personas adaptamos nuestras expectativas sobre su comportamiento futuro.
Por ejemplo, la expectativa de inflación del año próximo vendrá dada por la inflación actual más una corrección en función de los errores cometidos en el pasado.
No obstante, la teoría más elaborada y que más implicaciones ha tenido en este ámbito es la de las expectativas racionales. Según la misma, las expectativas de la gente no difieren de la realidad de forma sistemática. Ello no significa que los individuos no cometamos errores en nuestras proyecciones sobre el futuro, pero estos errores no ocurren de forma sistemática y persistente. Según este enfoque, las expectativas se conforman utilizando toda la información disponible, incluidos los modelos de comportamiento económico.
El concepto de las expectativas racionales, se ha utilizado especialmente en aquellos ámbitos en los que la especulación sobre el futuro tenía una importancia fundamental en la determinación de la acción en el presente.

¿Cómo influyen las expectativas sobre el consumo agregado?

El comportamiento económico agregado  es la suma de los comportamientos individuales y depende de dos elementos que son: las propias unidades de consumo y la importancia o peso que cada unidad de consumo tiene en el agregado.
Así cuando un consumidor interioriza que la situación venidera va a ser peor, comienza a mantener comportamientos que le llevan a ahorrar en mayor medida a como lo hacía con anterioridad. Esta actitud individual le lleva a disminuir su consumo. Esta disminución del consumo, con la misma renta lleva a que el ahorro aumente. La disminución del consumo individual en una familia, y en las sucesivas por la existencia de expectativas negativas, conlleva una disminución del consumo agregado o consumo nacional. Ello en el siguiente ciclo productivo, llevará a que los productores reduzcan su oferta agregada. Con ello se requerirá menos factores productivos, entre ellos menos mano de obra, por lo que la cantidad de trabajo necesaria en el proceso productivo disminuirá. Al existir menos trabajadores empleados, las rentas de estos disminuyen y por tanto su capacidad de adquirir productos en el próximo ciclo.