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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Banco malo y deuda social


Julián de Unamuno Hierro
José Luis Cuenca Tadeo
Economía
ED Rivas Business School

Las elecciones del pasado 20 de noviembre deben poner orden en el ruido que en la sociedad española hemos soportado durante los últimos cuatro años,  en los que el Gobierno diagnóstico y gestionó mal la crisis, y según otros la comunicó peor o según otros incluso negó su existencia.
Las urnas han dado un mandato nuevo al partido que se encontraba en la oposición (PP), que formará Gobierno en próximas fechas. Algunos durante semanas nos han hablado del “programa oculto” del nuevo Gobierno que se formará, y algunas de las incógnitas que estaban en cartera empiezan a desvelarse.
Al mismo tiempo este fin de semana, en el pasado Consejo de Ministros, hemos podido constatar una vez más que la justicia no es igual para todos, y en esta ocasión no por los propios encargados de administrarla: el Poder Judicial español; sino por obra y gracia del Poder Ejecutivo, tan fuerte con los débiles y tan débil con los fuertes.
En la historia reciente de España hemos visto banqueros que ante situaciones semejantes han acabado en distintos sitios. Hemos visto como algún banquero termino entre rejas, pero otros  por actos semejantes, han terminado con fortuna o con indultos.
Alguno consiguió que su patrimonio quedasen a buen recaudo, para que las estafas cometidas en España sobre incautos inversores en proyectos de aguerridos empresarios, no puedan ser fácilmente recuperados.
Algún otro, en su día visitó nuestras magnificas cárceles y sufrieron penas privativas de libertad, donde adquirieron habilidades que ahora se plasman en libros, que consiguen grandes tiradas literarias.
En fin hay un tercer grupo de banqueros, los más afortunados  y no es único el caso, que entran en la categoría de los que la hacen, son condenados y no la pagan, como recientemente ha ocurrido con el Consejero Delegado del Grupo Santander, que tras ser condenado por el Tribunal Supremo de España, recibe el premio del indulto del Gobierno en funciones del PSOE.
¡Esto es España! Pero no piensen que será la última barbaridad que desde la ética y el sentido común veamos, si no que será una más de las muchas que se realizarán en España por el entramado político-empresarial que domina nuestra sociedad. La próxima ya podemos vaticinarla sin tener que realizar demasiadas conjeturas, porque ya se encuentra en la agenda del próximo Gobierno. Vamos a crear, o mejor dicho nos van a crear, un Banco Malo.
Así lo afirma la prensa económica española desde hace días. El negocio para la sociedad española es fácil de entender. Se lo voy a contar. Los bancos no conceden créditos, porque todo el dinero que recogen hay que dedicarlo a sanear sus balances. Los mismos hay que provisionarlos ya que los “activos inmobiliarios” disponibles en las cuentas de estos, es decir las casas y los terrenos con los que se han tenido que quedar ante la morosidad e insolvencia de los promotores y constructores inmobiliarios, forman en el momento presente, parte de sus mal llamados activos. Estos bienes entraron a formar parte a los precios de adquisición que son precios que en finanzas denominamos históricos. Ahora bien los precios actuales de dichos bienes se han visto mermados sustancialmente, porque al existir menor demanda de los mismos, los precios de mercado son más bajos, y en consecuencia esas mermas hay que llevarlas a perdidas, claro está que si se hiciese los accionistas recibirían menores dividendos y los gestores y administradores menos “bonus” y salarios variables y eso no conviene a quienes gestionan dichas entidades financieras. Evidentemente, los excesos de los años anteriores hay que pagarlos ahora.
En la época de bonanza, nadie se acordó de los “sueños de Faraón” que José descifró. Así los accionistas y directivos recibieron dividendos magníficos en forma de efectivo, o en participaciones nuevas, que se añadían a las que ya disponían, con las que recibir mayores dividendos en el futuro.
 ¿Y ahora qué hacemos? En el pasado el criterio de prudencia que se les supone a los gestores de las entidades financieras no se aplicó. No fueron prudentes y ahora todos pagaremos las ineficiencias de sus comportamientos. ¿Cómo se va a producir el ajuste en el sector bancario? Dos serán los caminos y en ambos los perdedores, como siempre seremos Vd. y yo. En primer lugar subiendo las comisiones de intermediación (comisiones por disponibilidad de cuenta, por emisión de tarjetas de crédito, por correspondencia, por estudio de crédito, por descubiertos, etc), el segundo camino será por lo que se denomina crear un Banco Malo.
La idea del Banco Malo es ¡magnifica! Vd. y yo que no somos accionistas de ninguna entidad financiera, y por tanto no hemos recibido ni dividendos, ni nuevas acciones para el futuro, vamos a ser “participes” de esta nueva institución que “por el bien de todos” vamos a crear. El banco malo se crea con todos los pisos y terrenos que no tienen salida en el momento actual  y nos los quedaremos a un precio que no merme en exceso a las  entidades financieras que invirtieron  sin tener los más mínimos criterios de prudencia financiera. Hay que decir en honor a la verdad, que no todas las entidades financieras fueron igualmente imprudentes, por eso los directivos de algunos de los grandes bancos desean desmarcarse, o al menos así parece que lo hacen, aunque a nadie le amargue un dulce. Con ello se consiguen dos efectos, primero se enmascara  información sobre quienes fueron las entidades y los gestores que lo hicieron mal o rematadamente mal, y en segundo lugar, saneamos el sistema para que las entidades financieras puedan seguir acometiendo su tarea fundamental que es la de dar crear dinero con dinero a través del sistema crediticio.
Esto último sería positivo, si no fuera porque entre medias los activos malos los estamos socializando, y siendo nosotros ¡tan buenos defensores del mercado y de sus bondades!, parece una incoherencia que el mercado lo defendamos los días de fiesta, y no los días de sacrificio. La jugada es magnífica, los beneficios son de los accionistas porque son los propietarios de las entidades financieras, pero las pérdidas son de todos porque si no la entidad financiera puede caer, y con ello nos perjudicaríamos todos. Pero claro con la lógica del mercado: ¿Qué pasa cuando cae el negocio de mi vecino?, o ¿Qué pasa cuando cae la empresa en que trabajo?, o ¿Qué pasa cuando cae un autónomo?, y esta crisis se ha llevado fuera del mercado  a muchos. La respuesta la sabemos todos, las empresas en periodo de crisis cierran, a veces por centenares, millares o más aún. Las personas de estos negocios se ven obligadas a cerrar, a pagar el coste empresarial, personal, psicológico y con ellos se obra según el dicho español: primero paz y después gloria, porque algunos llegarán pronto a reinos superiores.
La enseñanza que esta crisis pone sobre la mesa, no es nueva pero conviene repetirla para que no se nos olvide. Si eres empresario y creas un problema de millones de euros, el problema deja de ser personal, para convertirse en social y por tanto ya es un problema de todos.
Pues yo no estoy de acuerdo con la solución, y espero que muchos tampoco lo estén. Si los bancos gestionaron mal sus inversiones que lo paguen, como el resto de negocios, autónomos y emprendedores que terminan fracasando. Que liquiden sus activos para hacer frente a las provisiones que tiene que soportar, que retengan el pago de dividendos a sus accionistas ya que eran conocedores de los riesgos que asumían con sus inversiones, que se terminen con los bonus y sueldos escandalosos, mucho más en épocas de crisis a tanto “chupóptero”, y si después de todo eso hay que aportar fondos públicos para que alguna entidad financiera no caiga, que se haga pero pasando la propiedad a manos públicas y no privadas. Creemos  una banca pública que tenga por misión financiar la parte social de la economía y no solo especular, que parece que ha sido la consigna de los últimos tiempos.
En las próximas semanas veremos la solución que se adopta, pero los tiempos dicen que se dedicarán recursos a financiar las pérdidas de los malos gestores privados, para que los directivos sigan cobrando salarios de crack futbolístico como lo recibe Ronaldo en el Real Madrid, que están en su derecho por ser entidad privada y no financiarse con fondos públicos de todos.
Para terminar me viene a la mente una canción que cantaba de joven cuya estrofa central decía: “a pesar de todo, todo sigue igual”, y los esclavos de la nueva era seguimos con nuestras cadenas, porque sin ellas no sabemos vivir. Seamos valientes quitemos nuestras cadenas y veremos que sin ellas es posible vivir. Además, con menos peso, sin tanto lastre, la esperanza del pobre siempre será infinita.

martes, 22 de noviembre de 2011

¿EXISTEN LOS CICLOS ECONÓMICOS? [SEGUNDA PARTE]


Julián de Unamuno Hierro
José Luis Cuenca Tadeo
Economía
ED Rivas Business School

El próximo devenir
 Estamos en una gran depresión, o porque no llamarla gran depresión, los síntomas de nuestra economía son inequívocos. La tasa de paro se mantiene muy alta actualmente en cotas del 21,4% o superior, según cual sea el indicador que se observa. El crecimiento económico es raquítico, en el momento actual su evolución es plana (estancamiento), y las previsiones para el año 2012 son negativas. Se han producido ajustes traumáticos en sectores significativos de la economía, como la construcción, y durante años se tardará en digerir la burbuja inmobiliaria que se ha creado. Sectores adyacentes como la fabricación de carpintería auxiliar, electricidad, renovación de mobiliario…, se resienten significativamente con tasas de crecimiento en muchas ocasiones negativas. En resumen, el panorama es preocupante y las expectativas de futuro aún peores.
De todos los aspectos expuestos, quizás el más alarmante de todos ellos sea la persistente y alta tasa de desempleo. No obstante habría que diferenciar entre el paro estructural crónico que arrastra la economía española (entorno a dos millones de trabajadores), que incluso en las épocas de mayor crecimiento se ha mantenido desempleada, del crecimiento en desempleo como consecuencia del “efecto llamada” que se produjo en los países vecinos del Magreb y en los pueblos de Iberoamérica y de la crisis económica iniciada en el 2008.
Dentro de este segundo grupo las cosas no van tampoco demasiado bien. La mayor parte de los desempleados generados en los tres últimos años, son personas con cualificaciones profesionales bajas y de formación deficiente. Cubrir esta tarea tampoco será fácil, ya que supone admitir riesgos definiendo cuáles serán los sectores prioritarios de la economía que experimentarán crecimientos futuros.
Estos sectores requieren personas con formación profesional alta asociada a las tecnologías de la información, donde no existe desempleo, y otros sectores asociados con las tecnologías médicas o biomédicas, la formación lingüística (columna vertebral de las carencias históricas de España), ingenierías y carreras científicas relacionadas con altas tecnologías, la nanotecnología aplicada  a múltiples áreas de la economía, etc.
Desgraciadamente esos profesionales no se improvisan, y poder formar a personas con dichas capacidades tendrán importantes repercusiones sobre nuestras políticas de inmigración y educativas. Recuperar el tiempo perdido en los años de bonanza implica un alto coste de oportunidad en la actualidad. Pero la renuncia a la que nos vemos obligados a tener que hacer hoy tendrá su recompensa en las generaciones futuras.
La situación es tan delicada que requerirá grandes esfuerzos y sacrificios durante años, amén de ciertas reformas educativas y sociales, que pongan en valor creencias perdidas, porque esa sensación de los últimos años en que parecía que todos éramos ricos se ha terminado. Al igual que la creencia de que los empresarios eran aquellas personas que se hacían millonarios rápidamente, con poco esfuerzo y menos escrúpulos. Esta “cultura del pelotazo” no tendrá cabida en los próximos años.
Pero la actual crisis también pone de manifiesto que las afirmaciones de las corrientes económicas que planteaban que las crisis económicas habían “pasado a mejor vida” están alejadas de la realidad más que nunca. Robert Lucas, premio Nobel de Economía de 1995 y uno de los padres de la Nueva Macroeconomía Clásica, reconoció que se equivocó al asegurar en 2003 que el problema de las depresiones económicas estaba resuelto.
Si llevamos desde 1854, según el NBER, con periodos de expansiones y contracciones de la economía, parece prudente pensar que esto se seguirá manteniendo en el futuro, porque seguramente las fluctuaciones económicas son consustanciales a las denominadas economías de mercado o economías capitalistas. Carlos Marx, en su tiempo ya hablaba de la ley tendencial decreciente de la tasa de ganancia, como algo inherente al modo de producir capitalista, y de la concentración y centralización de capital, como una forma de su renovación a modo de ave fénix surgiendo de sus propias cenizas.
Los estudios de los ciclos económicos en la Dinámica Economía, suelen afirmar que a los ciclos largos de crecimiento suelen seguir ciclos largos de atonía económica, de manera que si se verifica, cabe esperar que la recuperación será lenta y, por consiguiente, las tasas de desempleo se mantendrán forzosamente altas en el próximo futuro. Claro está que así será, para quienes se encuentren en el barrio equivocado, o con la formación inadecuada para las necesidades productivas de las empresas más dinámicas y atrevidas.
Para superar esta situación en la que nos encontramos inmersos, sería necesario y conveniente que en la clase política actual se sustituyera la ignorancia instalada en el poder al servicio de intereses particulares y partidistas por el conocimiento científico de la realidad que nos rodea, y que la praxis de la política económica se dirija al servicio de lo público y al bien común, donde  el interés privado no prevalezca sobre el interés social.  

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿EXISTEN LOS CICLOS ECONÓMICOS?


¿Existen los ciclos económicos? [primera parte]

Julián de Unamuno Hierro
José Luis Cuenca Tadeo
Economía
ED Rivas Business School

Las fluctuaciones a corto plazo son oscilaciones periódicas de la actividad económica en torno a su tendencia. A estas variaciones observadas en las series temporales económicas a corto plazo se las conoce  comúnmente como ciclos comerciales (trade cycles) en Gran Bretaña, como ciclos de los negocios (business cycles) en EEUU, y como ciclos económicos en general Tienen un comportamiento irregular, recurrente y un carácter autoreforzante que les dota de una cierta forma.
La morfología del ciclo económico consta de cuatro fases que se repiten en su comportamiento a lo largo del tiempo: expansión, auge, contracción y recuperación. Se suelen utilizar otros términos para describir estas etapas. Para auge y recuperación se suelen utilizar cumbres y valles o punto de inflexión superior e inferior. Para la expansión se suele hablar de fase ascendente (upswing) y, para la contracción fase descendente (downswing). En los textos científicos quizás es mejor evitar vocablos como boom, derrumbre (slump) e incluso recesión o crisis debido a la confusión lógica entre elevado y creciente o su duración.


En la figura se representan dos ciclos sucesivos (RAR' y R'A'R") diferentes pero con la misma terminología. El primer ciclo muestra una trayectoria creciente, mientras que en el segundo es decreciente. Si nos fijamos únicamente en el primer ciclo (RAR’), la terminología y su representación en la figura es la siguiente: a la recuperación, o punto mínimo, o valle se la representa por la letra R; la fase de expansión (RA) va desde R hasta A; el auge, o punto máximo, o cumbre (A); la fase de contracción (AR')  va desde el punto A hasta R’; la longitud del ciclo o duración temporal es la distancia horizontal RF; la amplitud del ciclo es la distancia vertical AH; y las trayectorias son RR' (creciente)y R'R" (decreciente).
La mayor oscilación de la actividad económica tuvo lugar entre 1929 y 1945. Primero se contrajo la economía en la Gran Depresión y posteriormente se expansionó hasta un auge de producción entre guerras. Anteriores auges estuvieron asociados a sucesos tales como la “fiebre del oro” de California o la construcción de los ferrocarriles. Mientras que las anteriores tuvieron lugar durante las posguerras, acompañadas de sus correspondientes inflaciones, o como resultado de perturbaciones financieras, como el pánico de 1907.
Justificar y construir un ciclo económico no es una tarea fácil. Caracterizar y delimitar la duración de sus fases, a veces, es variada, confusa y contradictoria. Se suele ver claro en el caso de la contracción, periodo en el cual toda la actividad económica desciende, porque su impacto social, que es más acusado en las clases bajas y medias, se materializa en una aceleración del desempleo. Esto plantea un problema que es definir lo lejos que debe de ir el descenso de la actividad económica, para que se declare una recesión. Su caracterización tiene implicaciones políticas y económicas ya que ningún gobierno desea ser acusado de crear una recesión. Aunque el ciclo político ya fue estudiado en 1944 por el economista keynesiano polaco Michael Kalecki que preveía que cuando el gobierno ha aprendido a actuar sobre la economía, puede generar un ciclo relacionado con los periodos electorales.
En EE.UU existe una organización de investigación, fundada en 1920, privada, sin ánimo de lucro y sin adscripción política dedicada a promover un mayor conocimiento de cómo funciona la economía llamada Oficina Nacional de Investigación Económica (National Bureau of Economic Research, NBER). La oficina principal está en Cambridge, Massachusetts, con oficinas adicionales en Palo Alto, California y Nueva York.  http://www.nber.org/
El NBER es el guardián de las llaves, y quién declara qué es, y qué no, una recesión. No considera recesión a cada ligero descenso de la economía. Este debe ser significativo para ser calificado como tal.
La contrastación de dicha calificación es principalmente histórica, y consiste en comparar si el descenso actual es lo suficientemente largo y severo, como los descensos pasados, para ser calificados como “recesión”.
Pero necesitamos una definición simple y clara, pues no podemos aguardar siempre a pasar revisión a la historia para utilizar un término tan habitual últimamente como el de recesión. Geoffrey H. Moore, estudió los ciclos económicos durante muchos años en el NBER y definió la recesión como “un descenso en la producción, en la renta, en el empleo y en el comercio, que dura habitualmente de seis meses a un año y que viene marcado por contracciones generales en muchos sectores de la economía”.
Antes de 1980 y actualmente se utiliza una definición más sencilla de recesión, que consiste en aceptar que una economía camina hacia una recesión si durante dos trimestres seguidos su tasa de crecimiento del PIB desestacionalizado es negativa. Es decir, cuando en unidades monetarias constantes los datos de las principales magnitudes declinan.
La contracción termina en un punto de recuperación o punto de inflexión, es decir, un punto de giro en el que la actividad económica está en su punto más bajo. Este viene seguido de una fase de expansión, en la cual la producción, los beneficios, el empleo, los salarios, los precios y los tipos de interés, generalmente aumentan con distintos ritmos de crecimiento.
Históricamente, el auge da paso a una nueva contracción, este punto de giro superior se asocia a menudo con un pánico financiero, como así ocurrió con el pánico de 1907 o con el “martes negro” el 19 de octubre de 1929, cuando quebró el mercado de valores. Puntos máximos recientes han sido el ocurrido a finales de 1973 y que coincidió con la guerra en el Oriente Medio, el embargo petrolífero y un alza espectacular de los precios del petróleo.
No sólo es difícil determinar cuándo una contracción llega a ser lo suficientemente fuerte como para clasificarla de recesión. También es complicado decidir cuándo una recesión importante debe denominarse depresión. No existe una definición comúnmente aceptada de depresión. Harry Truman la definió como “lo que le ocurre a uno, cuando se queda en el paro”, diferenciándolo de la recesión que es “cuando se queda en el paro tu vecino”.
La depresión de los años treinta fue profunda y duradera, el paro fue severo y persistente y ello ocurrió antes de que se hablase de una depresión. La definición de depresión, debería exigir que el desempleo estuviese en niveles de dos dígitos (igual o superior al 10%) durante dos años completos.
No obstante, sea cual sea la definición de depresión, no hay duda de que este término se debería emplear para describir la década de los años treinta y seguramente la que actualmente acontece, al menos en España.
… Continuará …

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL EFECTO BOLA DE NIEVE

Leyre Fernández Lara
Economía
ED Rivas Business School

No crean que los economistas entendemos todo lo que sucede en el ámbito económico. Es más, en mi caso concreto, entiendo más bien poco, por no decir casi nada. Y lo curioso y extraño es que cuanto más aprendo, menos entiendo. Y cuanto menos entiendo, más quiero aprender. Y entonces leo y estudio más. Y vuelve a suceder lo mismo: leo, estudio, aprendo y en vez de entender más, me surgen más y más preguntas y, a su vez, más y más dudas y así, hasta el infinito y más allá.
Por ejemplo, últimamente me he marcado el objetivo de comprender lo que está sucediendo con los bancos, la crisis de deuda soberana y toda esta historia que forma parte de los titulares de los medios de comunicación día tras otro.
Así que he comenzado a hacerme preguntas y, a su vez, he tratado de responderme a mí misma. Si me lo permiten, voy a transcribir este diálogo interior para mostrarles por qué cada vez entiendo menos. A ver si a ustedes les sucede lo mismo.

-       ¿qué es la recapitalización de los bancos?
-       Significa que los bancos necesitan tener más dinero en sus manos para que puedan hacer frente a sus pagos en el futuro. Es como si yo tuviera unos ahorros para poder afrontar el futuro con cierta seguridad.
-       ¿por qué tienen que recapitalizarse?
-       Resulta que los bancos tienen activos que han perdido valor: por un lado, deuda pública de distintos países que debido a la situación económica de los mismos, cada día vale menos y, por el otro, algo que sucede básicamente en los bancos españoles, tienen mucho suelo e inmuebles y créditos a promotores y constructores, que han perdido valor.
-       Pero ¿cómo se recapitalizan?
-       Intentan captar fondos del mercado, es decir, que los particulares depositen el dinero en el banco: para ello ofrecen depósitos, emiten pagarés, etc. Pero como esto no es suficiente, se les dan ayudas públicas, en el caso español a través del FROB.
-       ¿qué es el FROB?
-       Son las siglas de FONDO PARA LA REESTRUCTURACIÓN ORDENADA BANCARIA y es un fondo creado con el objetivo de recapitalizar las entidades financieras y gestionar los procesos de restructuración de dichas entidades.
-       Y ¿de dónde sale el dinero del FROB?
-       De la Emisión de Deuda.
-       Y ¿quién compra esa deuda?
-       Principalmente los bancos europeos y, si éstos no compran suficiente deuda, también la compra el Banco Central Europeo.
-       A ver si lo he comprendido. Quieres decir que los bancos tienen problemas y que los gobiernos les ayudan económicamente a través de Fondos Públicos, pero que como éstos no tienen dinero emiten deuda que compran los bancos a los que luego les va a prestar el dinero, ¿es así?
-       Eso es.
-       Pero es como si yo emito bonos que me compras tú y con el dinero que he obtenido te hago un préstamo.
-       Efectivamente.
-       Y ¿qué es el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera?
-       Un fondo que ha creado la Unión Europea para ayudar a los países con problemas de deuda y a los bancos que lo necesiten.
-       Y ¿de dónde obtiene el dinero?
-       De las aportaciones de los países miembros y de la emisión de deuda.
-       ¿más deuda?
-       Sí.
-       ¿y quién va a comprar esta nueva deuda?
-       Los bancos europeos básicamente.
-       ¿otra vez?
-       Sí.
-       Pues no lo entiendo.
-       Pues yo tampoco.
 
Es cierto que he simplificado mucho la realidad, que he obviado términos económicos; en esta breve reflexión no he incluido palabras como apalancamiento,  default,  CDS, etc. Evidentemente, hay muchos matices que realizar a este razonamiento. Pero el hecho de no introducir cierta terminología económico- financiera no aporta nada nuevo al análisis de lo absurdo de la situación en la que nos encontramos, es más, creo que incluir ciertas palabras no hacen sino enmascarar la realidad; como nos repetía incesantemente un profesor de economía en la Universidad, “ que los árboles no os impidan ver el bosque”.
La cuestión clave es que no se están resolviendo las verdaderas cuestiones de fondo, sino que se están creando más. Hay un problema de excesiva deuda pública que se está queriendo solucionar con la emisión de más deuda pública. Y se está creando un efecto bola de nieve. La deuda pública crece y crece y nadie para este sinsentido.
Porque… ¿nos hemos parado a pensar que todo esto habrá que pagarlo en algún momento?

lunes, 14 de noviembre de 2011

LA ECONOMÍA Y EL EFECTO PIGMALIÓN.


José Luis Cuenca Tadeo

ED Rivas Business School

Web: www.edrivas.com

 e-mail: informacion@edrivas.com

 

El efecto Pigmalión

 

El efecto Pigmalión, tiene su origen en un mito griego, en el que un escultor Pigmalión se enamoró de Galatea, una de sus creaciones. Su pasión por la escultura fue tan grande que la trataba como si fuera una mujer real.
Este suceso fue nombrado efecto Pigmalión ya que el escultor superó lo que esperaba de sí mismo, al crear la escultura que resultó tan perfecta que llegó a enamorarse de ella.
El efecto Pigmalión es un fenómeno que tanto en el ámbito personal como social, pueden ser productivo o contraproducente.
El efecto Pigmalión se puede identificar de algunas maneras, por ejemplo cuando una persona consigue lo que se proponía a causa de la creencia de que podía conseguirlo; o mediante las expectativas y previsiones que los profesores pueden tener sobre la forma en que se conducirían sus alumnos, o mediante las profecías auto cumplidas que incitan a las personas a actuar de forma que la expectativas se vuelven ciertas.
Se distinguen dos tipos de efecto Pigmalión, el positivo que se produce cuando aumenta  la autoestima del sujeto, y el negativo que es el que produce una disminución de la autoestima y por tanto el efecto puede mermar o incluso desaparecer.
McClellan escribió en su libro titulado “Estudio de la motivación humana” que Rosenthal demostró, que las expectativas o sesgos de un investigador influían en el comportamiento de los sujetos estudiados, independientemente del contexto o ámbito en que la investigación se llevara a cabo.
El sociólogo norteamericano, William Isaac Thomas fue el autor de un principio que afirma que “Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”. Es decir que si proyectamos algo como cierto, sucederá.

Las expectativas en economía.

Las expectativas de los individuos tienen un papel fundamental en economía. Lo que la gente supone que  ocurrirá en el futuro con la inflación o el nivel de actividad influye, lógicamente, en su comportamiento actual y en las decisiones a adoptar. Las encuestas que se realizan a los empresarios y directivos de empresas, sobre su percepción sobre la evolución: de la economía, de los precios, de los stocks, del empleo o de cualquier otra magnitud, anticipan desarrollos o contracciones futuras de la actividad económica.  Hay quien considera, que las expectativas y las profecías, determinan el futuro porque tienden a cumplirse.
Parece claro que las expectativas son una variable relevante y los gobiernos las analizan e intentan influir sobre ellas, para generar un ambiente positivo, o lo menos negativo posible, para el desenvolvimiento de la acción económica.
De igual manera a como los gobiernos intentan influir en las expectativas, los partidos de la oposición pueden influir sobre dichas expectativas. Así el envío constante de mensajes políticos que cuestionan los avances en el quehacer colectivo condiciona de manera significativa los comportamientos de los individuos y por ende el de los grupos de los que son participes.
Esto pone de manifiesto que la política de comunicación de los interlocutores políticos de la sociedad, en la medida en que sus mensajes como gobierno u oposición política, pueden ser interiorizados por los miembros de la sociedad. Con ello el valor de las magnitudes agrupadas pueden tener fluctuaciones que si se mantienen condicionan el desarrollo global de la actividad económica.
Keynes habló de los «animal spirits», es decir del estado de ánimo de los agentes económicos como factor fundamental para determinar los períodos de auge y recesión, aunque no aclaró cómo se determinan, ni cómo ejercen su influencia.
El primer economista que de forma explícita analizó el modo en que los agentes conforman sus expectativas y su influencia en la política económica fue Milton Friedman, quien señaló que los individuos forman sus expectativas de manera adaptativa. Es decir, la percepción sobre lo que va a ocurrir en el futuro depende de lo que haya ocurrido en el pasado. De este modo, a medida que se conocen información de una variable las personas adaptamos nuestras expectativas sobre su comportamiento futuro.
Por ejemplo, la expectativa de inflación del año próximo vendrá dada por la inflación actual más una corrección en función de los errores cometidos en el pasado.
No obstante, la teoría más elaborada y que más implicaciones ha tenido en este ámbito es la de las expectativas racionales. Según la misma, las expectativas de la gente no difieren de la realidad de forma sistemática. Ello no significa que los individuos no cometamos errores en nuestras proyecciones sobre el futuro, pero estos errores no ocurren de forma sistemática y persistente. Según este enfoque, las expectativas se conforman utilizando toda la información disponible, incluidos los modelos de comportamiento económico.
El concepto de las expectativas racionales, se ha utilizado especialmente en aquellos ámbitos en los que la especulación sobre el futuro tenía una importancia fundamental en la determinación de la acción en el presente.

¿Cómo influyen las expectativas sobre el consumo agregado?

El comportamiento económico agregado  es la suma de los comportamientos individuales y depende de dos elementos que son: las propias unidades de consumo y la importancia o peso que cada unidad de consumo tiene en el agregado.
Así cuando un consumidor interioriza que la situación venidera va a ser peor, comienza a mantener comportamientos que le llevan a ahorrar en mayor medida a como lo hacía con anterioridad. Esta actitud individual le lleva a disminuir su consumo. Esta disminución del consumo, con la misma renta lleva a que el ahorro aumente. La disminución del consumo individual en una familia, y en las sucesivas por la existencia de expectativas negativas, conlleva una disminución del consumo agregado o consumo nacional. Ello en el siguiente ciclo productivo, llevará a que los productores reduzcan su oferta agregada. Con ello se requerirá menos factores productivos, entre ellos menos mano de obra, por lo que la cantidad de trabajo necesaria en el proceso productivo disminuirá. Al existir menos trabajadores empleados, las rentas de estos disminuyen y por tanto su capacidad de adquirir productos en el próximo ciclo.